FLUSH, UNA BIOGRAFIA


FLUSH, UNA BIOGRAFIA

 

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Virginia Wolf, Clásicos Universales, 2002

 


 Flush es un “cocker spaniel” de orejas largas, cola ancha y unos “ojos atónitos color avellana”.

 

Flush nace en la campiña inglesa y vive en casa de los Mitford. Procedía de la auténtica y aristocrática estirpe de los cocker spaniel con ilustres antepasados. De pelaje rojizo, sus ojos tenían color avellana, sus orejas enmarcaban ‘la cabeza como una capota’ y sus pies estaban ‘endoselados con mechones’. Su dueña, la escritora inglesa Mary Russell Mitford le regala el cachorro a su amiga Elisabeth Barret que estaba enferma y vivía práctimente encerrada en su casa en Londres.

 

 

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Un cocker spaniel

 

 Flush debe cambiar el campo por la ciudad y aprende a vivir en este nuevo ambiente. Aprende a conocer los estados de ánimo de la inválida, simplemente, por sus caricias y acaba consiguiendo un lugar en esa aristocrática sociedad canina paralela a los humanos. Tal como la etiqueta de las buenas costumbres exige, será moderado y se convierte también él en todo un ‘caballero’. Hasta que todo cambia con el casamiento de su dueña y su posterior viaje por mar a Florencia, Italia, adonde el matrimonio se instala. Flush se muda allí con ellos y comienza una vida distinta, más libre, con otro clima y otros amigos caninos. Disfrutando de la vida y sus placeres Flush envejece y muere una mañana bajo el sol.

 

 

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Mary Russell Mitford (1787-1865)



En esta novela que se lee de un tirón,  Virginia Woolf, la responsable de la biografía de Flush, ha sabido captar el carácter del perro, dándole, eso sí, un aspecto casi humano. A través de sus ojos, nos muestra la vida de Elisabeth Barret, especialmente lo que concierne a sus primeros años con Browning, y su llegada a Florencia.

 

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Virginia Wolf tambien tuvo un cocker llamado Pinker y regalo de su amiga Vita Sacville-West

 

Pero lo más interesante de este libro es que nos lleva de cabeza a querer conocer más de la vida de la  extraordinaria mujer que fue Elisabeth Barret Browning (1806-1861), que fue una poeta romántica, liberal y defensora de las causas nacionales y el abolicionismo

 

Su padre, Mr. Edward Barrett Moulton Barrett, déspota y autoritario, prohibió a sus doce hijos -la mayor era Elizabeth- casarse y hasta enamorarse.

{mosimage}A los quince años, Elizabeth sufrió una contusión de columna al caerse de su caballo y tuvo síntomas que podían presagiar una turberculosis, pero a ese accidente siguieron años de vida casi normal y, aunque no tenía una salud excelente, podía actuar en la sociedad como cualquier joven de su círculo. En 1838 se le declaró un cuadro de invalidez, que la llevó a encerrarse, en el que se confundían el insomnio, la fiebre y un estado de debilidad general. Cuando tenía treinta años era una mujer inválida, adicta al láudano y eventualmente a la morfina, sin deberes domésticos, dedicada a traducir a los autores griegos bizantinos y a escribir su propia obra poética. Inválida o no, la entonces Miss Barrett enviaba con cierto éxito su producción a las mejores revistas literarias. Tradujo una versión de Prometeo encadenado.

 

 

{mosimage}Robert Browning, un joven autor, prestigioso pero conocido por cierta oscuridad y hermetismo, presentó un poema, “Paracelsus”, sobre el célebre médico del siglo XVI. Como admiraba a Elizabeth, le escribió y se sucedió entonces un febril intercambio de cartas entre ella y este inglés tan peculiar. Meses más tarde pudo atravesar la casi infranqueable puerta de los Barrett (1845) y así comenzó uno de los amores más provocativos y apasionados del siglo XIX.

Browning desoyó los consejos de Elizabeth, que en un tortuoso y arriesgado juego amoroso le decía que ella no era la persona más indicada para compartir la vida con él: le recordaba sus treinta y nueve años, su mala salud, la actitud de su padre que no querría ni oír hablar de su alejamiento del hogar, y sus dudas de poder convertirse en una esposa y madre eficiente y normal; claro está, Elizabeth le aclaraba a Browning que lo amaba desesperadamente. Este planeó entonces un casamiento secreto y una fuga a Italia que se produciría una semana después de la boda.

La llegada a Pisa de los flamantes esposos se produjo en momentos de tensión política y militar (1846). Dos años después, la revolución de 1848 en París produjo como un eco revueltas populares de Venecia a Sicilia. Pero ese aire de libertad revolucionaria duró poco. Elizabeth encontró a Italia dominada por las fuerzas extranjeras y entregada a la corrupción de los naturales del país. Se convirtió en una activa militante del Risorgimento, el movimiento de liberación y unidad de Italia, que era bandera de progreso y de nacionalismo.

En esta época escribió una  gran novela en verso libre:  “Aurora Leigh” (1856), cuya protagonista es el personaje que da título a la obra, una joven rebelde, hija de una florentina y un académico inglés, que vive en Londres su pasión literaria, paralela e incompatible con los deseos de reforma social de su primo Romney, que desea casarse con ella.

La vocación de Aurora es incompatible con las aspiraciones de Romney, porque éste ve los esfuerzos literarios de su prima con una simpatía complaciente pero algo despectiva, y no entiende que se trata de una necesidad de expresarse. Por su parte, ella se siente incapaz de acompañar a su primo en su peregrinaje por parroquias miserables y paupérrimas, y además no le resulta para nada interesante.

Esta novela le permitió a Eliabeth explayarse sobre lo que opinaba de la hipocresía inglesa para tratar a los pobres, a los niños obreros y a las prostitutas. Recibió retos y críticas por sus excesos de lenguaje, por ciertas imágenes consideradas impropias en la pluma de una mujer,

Otro tema que interesaba a Elizabeth era el de la esclavitud. Sentía una gran admiración por Harriet Beecher Stowe, la autora de La Cabaña del tío Tom y sobre este asunto Elizabeth escribió El esclavo fugitivo de Pilgrim´s Point.

 En el siglo XIX los hombres no veían con excesiva benevolencia a una mujer que opinaba sobre política: le aconsejaron -como es tradición- escribir libros de cocina y el Saturday Review la llamó “sediciosa” y en forma más general “imbécil”. Herida por la opinión de algunos amigos escribió: “Digan que mis versos son locos, malos y tristes; no olviden agregar que quien los escribió pensó, sintió y expresó con su cerebro y su corazón, y está diciendo su verdad y no recitando un panfleto”.

Algunos atribuyeron la desmesura, el horror y la crueldad de algunas imágenes y comentarios de Barret Browning tanto a la lectura de los libros de Eugène Sue y de su admirado Poe como a un aumento -que la proximidad de su muerte hacía verosímil- de sus dosis habituales de opio.

Elizabeth Barrett Browning murió a los 55 años en brazos de su marido. Fue enterrada en el Cementerio Protestante de Florencia.

Tal vez haya ocurrido lo que ella menos deseaba: el olvido de su obra y su perduración como la amada de Browning y la inválida fugitiva. Si nuestras contradicciones nos explican, dos frases de Elizabeth Barrett dan motivo para meditar: “tengo una simpatía inmoral por el poder” y “soy una de esas mujeres débiles que reverencian a los hombres fuertes”.

 

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In 1860, con su hijo Penini

 

 

{mosimage}De 1934 es la película “Las vírgenes de Wimpole Strett”,de Sydney Franklin, protagonizada por Norma Sheares, Charles Laughton. Fredic March y Maureen O’Sullivan y que recibió dos nominaciones a los Oscar: para la película y para Norma Shearer.


Más adelante, Franklin volvió a dirigir otra versión en 1957 con Jennifer Jones y John Gielgud.


El argumento es la vida de Elisabeth: Edward, el patriarca de los Barret, ha prohibido a los miembros de su familia el contraer matrimonio. Pero una extremadamente sensible y emocional Elizabeth se ha enamorado del poeta Robert Browning. El inevitable conflicto surge al mismo tiempo que el descubrimiento del verdadero amor y libertad. Basado en un hecho de la vida real: el romance, noviazgo y matrimonio de los escritores Elizabeth Barrett-Browning y Robert Browning.

 

Por último señalar que, en 1988 Margaret Foster publicó una excelente biografia de Elisabeth  Barrett aunque sólo conozco su edición en inglés, pero que se lee fácilmente.

 

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Para saber más:

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Browning

 

http://www.perrosargentinos.com.ar/biblioteca/libro0012.htm

 

http://en.wikipedia.org/wiki/Mary_Russell_Mitford

 

 

 

 

 

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