LA ENFERMEDAD Y SUS METAFORAS

(o la culpabilidad del hijo)

susan sontagA Susan Sontag (Nueva York, 1933-2004), gran pensadora y escritora norteamericana se le diagnosticó en 1975 con 42, años un cáncer de mama. En los años 90 un cáncer de útero que también superó y después desarrolló una variante grave de la leucemia como consecuencia, creen los médicos, de los tratamientos a los que fue sometida para superar los anteriores. Falleció en 2004. Total, casi cuarenta años (toda una vida), con la espada de Damocles. En 1978 publicaría “La enfermedad y sus metáforas”, relacionado con su enfermedad y que es un alegato a favor de la dignidad del ser humano y de la responsabilidad que todos los ciudadanos  tienen respecto de las enfermedades y las punitivas fantasías que generan.

Fue una mujer sumamente inteligente, activa y  muy comprometida políticamente: con una gran formación filosófica, se alzó como una de las voces más combativas dentro de su propio país y hay que conocer los Estados Unidos para saber lo que esto significa.

Brevemente reseñamos parte de su vida:

Hija de padres judíos Jack Rosenblatt y Mildred Jacobsemn, su padre murió cuando ella tenía cinco años. Nathan Sontag fue su padrastro y de quién tomó el apellido. Susan  se casa a los 17 años con Phlip Rieff, de quién tendría un hijo, David. El matrimonio se divorció en 1958. Estudió en las universidades de California, Chicago, París y Harvard.

Fue enviada como periodista a la guerra de Vietnam en 1968, conflicto que la impactó profundamente. Sus ensayos se han publicado bajo el título ‘Contra la interpretación’ (1966), ‘Estilos radicales’ (1969) y ‘Bajo el signo de Saturno’ (1980).


En 1973 filmó a las tropas israelíes en la guerra de Oriente Próximo dirigiendo una película en los Altos del Golán titulada ‘Tierra prometida’.

En 1993 acudió a Sarajevo, donde impartió clases en la Academia Dramática y montó la obra ‘Esperando a Godot’ (junto con otros intelectuales). Cofundadora en ese mismo año, del Parlamento Internacional de Escritores, en 1994 recibió el Premio Montblanc por su labor cultural en Bosnia.

En 2001 consigue el Premio Jerusalén de Literatura, el más prestigioso de Israel para escritores extranjeros, aceptó el galardón pese a las presiones para que lo rechazara, pero aprovechó la ocasión para condenar la política de ocupación israelí en los territorios palestinos y en 2003, junto a Fátima Mernissi, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

De su activismo político y crítica infatigable del poder y la tiranía dan idea sus ataques contra George W. Bush -“ese señor horrible de Tejas“-, su secretario de Estado -“un criminal de guerra“-, Silvio Berlusconi Ariel Sharon, Gabriel García Márquez -por no criticar a Fidel Castro-, contra el terrorismo etarra, o contra los medios de comunicación tras el 11-S. También defendió a Salman Rushdie. -“ese rico tonto“-, contra cuando fue sentenciado a muerte por una ‘fatwa’ del imam Jomeini tras publicar ‘Versos satánicos’ y arremetió contra el resto de los escritores por no salir en su apoyo.

Cuando se desveló el escándalo de las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib aseguró: “En Estados Unidos evitamos la palabra tortura, decimos abusos, humillaciones, pero la palabra justa, es tortura“.

Se ganó una lluvia de críticas en Estados Unidos cuando publicó un ensayo en la revista ‘The New Yorker’ en el que decía que los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos no habían sido “cobardes” como los calificó el Gobierno del presidente George W. Bush, sino “un acto llevado a cabo como consecuencia de las alianzas y acciones específicas de EE”.

De su vida personal sólo reseñar que fue “amiga cercana” durante casi 15 años de la fotógrafa Annie Leibovitz (en la foto):

Pero lo que más me interesa, y es el motivo de estas notas, es el libro que ha escrito el hijo de Susan, David Rieff, a partir de un ensayo que al año de morir su madre y publicado en en The New York Times Magazine.


Susan Sontag y su hijo en Barcelona, 1996


“Nadando en un mar de muerte. Memorias de un hijo”,Portada del libro de David Rieff, Ed. por Simon & Schuster, 2007, es un libro impactante en el que nos cuenta la agonía de una persona que no ve en la muerte una transición sino una extinción. Sontang toleró su enfermedad, el dolor y el sufrimiento mientras su conciencia permaneciera viva: se sometió a dolorosísimas pruebas, tratamientos, consultas por Internet, etc. poco antes de morir pero nunca reconoció lo obvio: que se estaba muriendo.

La “misión” de David, a pesar de un distanciamiento personal de varios años, fue respaldar su particular lucha contra lo inevitable “… lo que quería de mi era que negara tajantemente la mera posibilidad de que tal vez no sobreviviera… aunque estuviera cubierta de llagas, con incontinencia y medio delirando”.

El libro nace del sentimiento de culpa y obsesión que le produjo el negar la evidencia. ¿hizo lo correcto?, ¿pudo hacer más?. Como señala Abigail Zuger “… Rieff acabó presa del mayor dilema de la medicina: cómo calcular la dosis de esperanza, la más poderosa de las medicinas que se debe administrar a los casos perdidos”. Así, el propio autor y sus sentimientos acaban siendo más protagonistas que la propia Sontang.

Susan Sontang está enterrada el cementerio de Montparnasse, “…si uno entra por la puerta principal del Boulevard Edgar Quinet encontrará la tumba de Simone de Beauvoir casi directamente a su derecha, a medida que avanza hacia la parcela donde está enterrada mi madre. Lo que queda de Samuel Beckett yace bajo una simple lápida de granito gris a cien metros de la lápida negra y lustrosa que cubre los huesos, y algo más que pudiera quedar ahora, del cuerpo embalsamado de quien fuera una vez una escritora llamada Susan Sontag, 1933-2004“.

http://www.susansontag.com/index.htm

http://www.elmundo.es/cronica/2005/481/1104620404.html

http://books.guardian.co.uk/departments/artsandentertainment/story/0,,1888256,00.html

http://www.elpais.com/articulo/cultura/cementerio/Montparnasse/acoge/ayer/Susan/

Sontag/elpepicul/20050118elpepicul_5/Tes

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